Los nudos de pionerismo levantan estructuras de tamaño real con nada más que palos de madera y cuerda, una tradición que mantienen viva sobre todo los scouts, que construyen torres, puentes y pórticos en el campamento. El caballo de batalla es el amarre cuadrado, que une dos palos donde se cruzan en ángulo recto y carga con el peso de la estructura. El amarre diagonal, que comienza con un nudo de leñador, arriostra los palos que se cruzan sin llegar a tocarse y los tensa para que la estructura no se tuerza. Para alargar un palo, el amarre redondo une dos troncos punta con punta, igual que se arma un asta de bandera alta. El amarre paralelo une dos palos lado a lado para abrirlos como las patas de un caballete en A, mientras que el amarre de trípode asegura tres palos para la base de una torre autoportante. Igual que el amarre cuadrado y el redondo, estos suelen empezar y terminar con un ballestrinque. Bien atados, los mejores nudos y amarres de pionerismo, listados más abajo, aguantan tan firmes que toda una patrulla puede treparse a la estructura.